El
papel fundamental del conocimiento de la anatomía, la fisiología e higiene
escolar en la planificación académica
The fundamental role of
anatomical, physiological, and school hygiene knowledge in academic planning
Artículo
de investigación
AUTORES:
Juan
Carlos Nodarse Álvarez[1]
Correo:
juacarlosnodarse57@gmail.com
Orcid: https://orcid.org/0000-0003-3809-835X
Departamento
de Idiomas, Universidad de Ciencias Médicas de Sancti Spíritus, Sancti
Spíritus, Cuba.
Leys
Lubia Calderón González[2]
Correo:
calderongonzalezleyslubia@gmail.com
Orcid: https://orcid.org/0009-0005-1234-0322
Departamento
de Idiomas, Universidad de Ciencias Médicas de Sancti Spíritus, Sancti
Spíritus, Cuba.
|
Recibido |
Aprobado |
Publicado |
|
12
de mayo de 2026 |
18
de julio de 2026 |
30
de agosto de 2026 |
Resumen
Este artículo de reflexión analiza la relevancia del conocimiento de la
anatomía, la fisiología y la higiene escolar en la planificación académica,
específicamente en la confección de los horarios docentes. A
partir de una revisión y análisis crítico de fuentes especializadas, clásicas y
contemporáneas, los autores sostienen que la organización del tiempo escolar no
debe responder únicamente a criterios logísticos o administrativos, sino
también a las necesidades biológicas, psicológicas y de salud colectiva de los
estudiantes. Se destacan los aportes de la fisiología en la comprensión de los
ritmos circadianos[i] y su
impacto en el rendimiento cognitivo, sustentado en estudios sobre cronotipos[ii]
y fatiga. Asimismo, se analiza la función de la higiene escolar en la creación
de entornos saludables y equitativos, considerando desde la ventilación de las
aulas hasta las pausas activas como necesidad fisiológica. Investigaciones
recientes demuestran que la hora del día en que se realizan las evaluaciones
influye directamente en las calificaciones, y que las pausas activas mejoran la
atención, la memoria y reducen el estrés académico. Los autores proponen un
enfoque holístico que considere las diferencias individuales vinculadas a la
edad, el género y las condiciones de salud. Se concluye que una planificación
académica basada en principios anatómicos, fisiológicos e higiénicos representa una apuesta por
la calidad educativa y el desarrollo social sostenible.
Palabras clave: anatomía escolar;
fisiología; higiene educativa; planificación académica; bienestar estudiantil.
Abstract
This
reflective article aims to analyze the relevance of knowledge in anatomy,
physiology, and school hygiene in academic planning, specifically in the design
of teaching schedules. Based on a review and critical analysis of classical and
contemporary specialized sources, the authors argue that the organization of
school time should not respond solely to logistical or administrative criteria,
but also to the biological, psychological, and collective health needs of
students. The contributions of physiology to the understanding of circadian
rhythms and their impact on cognitive performance are highlighted, supported by
studies on chronotypes and fatigue. Likewise, the role of school hygiene in creating
healthy and equitable environments is analyzed, considering everything from
classroom ventilation to active breaks as a physiological necessity. Recent
research shows that the time of day when assessments are conducted directly
influences grades, and that active breaks improve attention, memory, and reduce
academic stress. The authors propose a holistic approach that considers
individual differences related to age, gender, and health conditions. It is
concluded that academic planning based on anatomical, physiological, and
hygienic principles represents a commitment to educational quality and
sustainable social development.
Keywords: anatomy education;
physiology; educational hygiene; academic planning; student well-being
INTRODUCCIÓN
La educación, proceso complejo y multidimensional, trasciende la simple
transmisión de conocimientos. Tanto en el ámbito escolar como universitario, la
estructuración de los horarios no solo persigue una distribución eficiente de
las asignaturas, sino también el bienestar integral de los estudiantes. En este
contexto, el estudio de la anatomía, la fisiología y la higiene escolar juega
un papel fundamental, pues proporciona las bases científicas necesarias para
comprender el funcionamiento del cuerpo humano, sus limitaciones y las
condiciones óptimas para el aprendizaje. Autores clásicos como Dihigo (1938) ya
señalaron la importancia de integrar estos saberes en la práctica educativa;
posteriormente, Pollock y Middleton (1994), Desivé (1973) y otros especialistas
en higiene escolar han retomado y ampliado estos principios, vinculando la
anatomía y fisiología del desarrollo con la organización de los espacios y
tiempos educativos.
El rendimiento académico
de los estudiantes está estrechamente vinculado a su estado físico y mental. La
anatomía y la fisiología son esenciales para reconocer las necesidades
biológicas y psicológicas de los alumnos, pues están centradas en entender la
estructura y el funcionamiento del cuerpo humano. Se ha demostrado que los
ciclos circadianos, que regulan el sueño y la vigilia, tienen un impacto
directo en la capacidad de concentración, la memoria y el aprendizaje (Guyton
& Hall, 2021). Recientes investigaciones evidencian que la baja calidad del
sueño se asocia significativamente con menor calidad de vida y rendimiento
académico inferior (Zhou et al., 2026).
Por
tanto, la planificación del tiempo académico no puede reducirse a una simple
distribución administrativa de recursos; debe constituirse en un acto
pedagógico fundamentado científicamente. Organizaciones internacionales han
señalado que la educación del siglo XXI debe centrarse en el desarrollo
integral del estudiante, considerando sus necesidades físicas, cognitivas y
emocionales (UNESCO, 2015). En este sentido, la higiene escolar aporta
criterios fundamentales para la organización de espacios y horarios (Desivé, 1973; Dihigo,
1938; Pollock & Middleton, 1994). El objetivo se
centró en analizar la relevancia del conocimiento de la anatomía, la fisiología
y la higiene escolar en la planificación académica, específicamente en la
confección de los horarios docentes, desde una perspectiva argumentativa y
fundamentada en fuentes especializadas.
DESARROLLO
Muestra
y metodología
Se realizó una revisión
narrativa en bases como SciELO, Google Académico y Semantic Scholar (periodo
2016-2026), priorizando fuentes de acceso abierto cuando fue posible para dar
respuesta al objetivo propuesto, en correspondencia con el carácter
teórico-reflexivo del estudio. Como referentes clásicos de la higiene escolar se
incluyeron las obras fundamentales de Dihigo (1938), Desivé (1973) y Pollock y
Middleton (1994), así como textos de anatomía y fisiología de reconocido
prestigio académico (Guyton & Hall, 2021; Tortora & Derrickson, 2017).
Los
criterios de inclusión fueron: a) pertinencia temática directa con alguno de
los ejes del estudio (anatomía y fisiología aplicadas a la educación, higiene
escolar, ritmos circadianos, cronotipos, pausas activas y planificación de
horarios docentes); b) publicación en revistas científicas arbitradas o en
editoriales académicas; y c) disponibilidad del texto completo. Se excluyeron
los documentos sin referencia explícita a la planificación académica o al
bienestar estudiantil, así como los materiales de carácter divulgativo sin
respaldo científico. En total se revisaron 30 fuentes documentales, de las
cuales 25 fueron finalmente analizadas tras aplicar los criterios señalados.
Se empleó el método de análisis de
contenido, centrados en cinco ejes temáticos: ritmos biológicos y rendimiento
cognitivo; aspectos anatómicos del entorno escolar; higiene escolar y salud
colectiva; pausas activas como necesidad fisiológica; y enfoque holístico y diferencias
individuales. Los hallazgos por categoría se presentan en el apartado de
resultados y su interpretación, confrontada con otros autores, en la discusión.
Resultados
Los hallazgos que
se presentan a continuación derivados de la revisión y análisis sistemático de
los materiales documentales seleccionados, están organizados conforme a los
cinco ejes temáticos definidos en la metodología.
Ritmos biológicos y rendimiento cognitivo en la
planificación de horarios
Actualmente,
los horarios docentes se crean basándose principalmente en la disponibilidad de
profesores y aulas. Sin embargo, los estudios sobre los ritmos biológicos
sugieren que las actividades intelectualmente exigentes deberían programarse en
las horas de mayor alerta mental, que por lo general ocurren a media mañana,
luego que el organismo ha finalizado las etapas iniciales de ajuste tras
despertarse (Tortora & Derrickson, 2017). Pasar por alto esta evidencia
podría resultar en estudiantes cansados o distraídos durante clases importantes,
impactando negativamente su rendimiento y proceso de aprendizaje. La literatura
especializada insiste en la necesidad de una planificación que respete estos
principios.
Investigaciones
recientes han demostrado que la hora del día en que se realizan evaluaciones
cognitivas influye directamente en las calificaciones obtenidas. Un estudio
realizado con estudiantes universitarios en el Reino Unido reveló que el
rendimiento máximo ocurre alrededor de las 13:30 horas, mientras que las
evaluaciones matutinas (9:00 horas) y vespertinas (16:30 horas) se asocian con
resultados significativamente más bajos (Gaggero & Tommasi, 2023). Este
patrón en forma de U-inversa sugiere que la planificación académica debe
considerar los ritmos circadianos para maximizar el potencial cognitivo de los
estudiantes. Los autores identifican dos mecanismos que explican estos
hallazgos: los procesos circadianos, según los cuales los estudiantes rinden
peor en la mañana al no ser evaluados en el pico de sus capacidades cognitivas,
y la privación del sueño, que afecta particularmente el rendimiento en horarios
tempranos (Gaggero & Tommasi, 2023). Este efecto es más pronunciado en
estudiantes menores de 20 años y en asignaturas que requieren inteligencia
fluida, como matemáticas y ciencias.
Este efecto es modulado además por el cronotipo individual, es decir,
por la predisposición biológica del estudiante hacia la matutinidad o la
vespertinidad (Imam et al., 2024; Jankowski et al., 2023). Los estudiantes con
tendencia vespertina muestran un rendimiento significativamente inferior en
horarios matutinos en comparación con sus pares matutinos (Imam et al., 2024).
Este hallazgo, corroborado en contextos ecológicos de aula, refuerza la
necesidad de horarios flexibles que se adapten a las diferencias biológicas
individuales. El rendimiento académico óptimo depende, entre otros factores, de
la hora del día en que se realiza la tarea y de un número adecuado de horas de
sueño (Zhou et al., 2026; Minges & Redeker, 2016). Por tanto, la
planificación académica debe incorporar el conocimiento fisiológico para
maximizar el potencial cognitivo de los estudiantes.
Aspectos anatómicos
aplicados al entorno escolar
Aunque la fisiología y la higiene suelen recibir mayor atención en la
literatura sobre planificación horaria, la anatomía proporciona la base
material sobre la que actúan aquellos procesos. El estudio de la estructura del
cuerpo humano permite comprender, por ejemplo, los efectos de la postura
prolongada en el aula: la biomecánica de la columna vertebral y la distribución
de cargas sobre los discos vertebrales son aspectos que condicionan la fatiga
muscular y el dolor de espalda, especialmente cuando los estudiantes permanecen
sentados durante largos periodos (Tortora & Derrickson, 2017). La morfología
del ojo también resulta relevante: estar largas horas frente a la pantalla o la
lectura continua exige un esfuerzo constante de los músculos oculares, lo que
puede provocar cansancio ocular y disminución de la atención si no se
contemplan pausas regulares.
Por otra parte, el cerebro adolescente aún está en plena maduración:
hasta los veintitantos años sigue eliminando conexiones que no utiliza y
reforzando las vías nerviosas para que la información viaje más rápido. Esto
justifica adaptar los horarios a los momentos de mayor vigilia y menor
somnolencia diurna, ya que un cerebro en desarrollo no rinde igual a primera
hora que pasadas varias horas de clase (Rodríguez Ferrante et al., 2023). La
consideración de estos factores anatómicos permite no solo prevenir molestias
físicas, sino también alinear las exigencias académicas con las capacidades
biológicas de los estudiantes en cada etapa evolutiva.
Rol de la higiene escolar en la salud colectiva
La higiene escolar desempeña un papel crucial en la salud colectiva,
pues comprende medidas que garantizan un ambiente seguro y saludable para los
estudiantes. Esto incluye desde la ventilación adecuada de las aulas, cuyo
fundamento científico se halla en los principios de la salud ambiental, hasta
los recesos para que los estudiantes puedan relajarse, socializar, moverse
físicamente y recargar energías. Autores como Dihigo (1938), Pollock y
Middleton (1994) y Desivé (1973) ya sistematizaron estos principios, aún
vigentes. Lo anterior no solo mejora la concentración y el rendimiento
académico, sino que también fomenta habilidades sociales y alivia el estrés.
Los espacios organizados, la duración de las clases y la distribución de
las actividades deben responder a criterios que preserven la salud física y
mental del estudiante. La higiene escolar no constituye un elemento secundario,
sino una componente esencial de la planificación académica, tal como lo
reflejan los trabajos clásicos en la materia. La Organización Mundial de la
Salud (OMS) ha enfatizado que los entornos escolares saludables son
fundamentales para el desarrollo integral de niños y adolescentes (World Health
Organization, 2021).
En Latinoamérica, la higiene escolar ha sido objeto de creciente
atención desde perspectivas teóricas y prácticas. Hernández‑Sánchez et al.
(2019) analizaron las tendencias en promoción de la salud en el ámbito escolar
de la región, evidenciando un campo en plena consolidación. Desde una mirada
epistemológica, Gandini (2025) examina la transición de los modelos higienistas
hacia enfoques críticos en América Latina, lo que enriquece la comprensión de
la higiene escolar como práctica social.
En el caso cubano, Benítez Reyes et al. (2024) reflexionan sobre la
capacitación del maestro como facilitador de la higiene escolar, destacando su influencia
en la promoción de la salud de niños y adolescentes. Estos autores precisan los
principios higiénicos para una organización escolar que preserve la salud y
estimule hábitos para la formación integral. Por su parte, Lozada Sotelo y
Guilarte Columbie (2018) presentan un proyecto educativo ambiental aplicado en
escuelas rurales de Santiago de Cuba, que logró consolidar el comportamiento
higiénico‑ambiental y transformar los modos de actuación en el entorno natural
y social. Estos estudios demuestran que la aplicación de principios higiénicos
en la planificación escolar es factible y beneficiosa en contextos
latinoamericanos y cubanos, superando la limitación de investigaciones
centradas exclusivamente en países de altos ingresos.
Pausas
activas como necesidad fisiológica
Los
recesos entre clases no son una pérdida de tiempo, sino una necesidad
fundamentada en la fisiología. Estas pausas permiten que el sistema nervioso
descanse y que los músculos se relajen, lo cual es crucial para evitar la
fatiga ocular, mental y corporal. Los horarios que no contemplan estas pausas
esenciales pueden aumentar el agotamiento, reducir la eficiencia y afectar
negativamente el bienestar general (Guyton & Hall, 2021).
Recientemente
una revisión sistemática concluyó que las pausas activas tienen un impacto
positivo en las habilidades cognitivas, principalmente en atención, memoria y
motivación, existiendo una tendencia favorable en el desempeño académico
(Caamaño-Navarrete et al., 2023). Se recomienda introducir una pausa activa
cada 20-30 minutos, ya que estudios previos han observado una mejora en el
rendimiento cognitivo tras interrumpir períodos prolongados de sedentarismo
(Méndez-Giménez & Pallasà -Manteca, 2023).
Investigaciones
adicionales han confirmado que las pausas activas estructuradas reducen
significativamente los niveles de estrés académico y mejoran la concentración
en estudiantes universitarios (Javier‑Rivera et al., 2024; Keating et al.,
2022). Un estudio de viabilidad con metodología mixta, realizado
específicamente en clases universitarias, demostró que las pausas de movimiento
no solo reducen el comportamiento sedentario, sino que también aumentan la
concentración, el estado de alerta y el disfrute durante las sesiones
académicas (Peiris et al., 2021). Este hallazgo respalda la incorporación de
descansos activos en la educación superior, aunque la frecuencia óptima puede
diferir de la recomendada para educación primaria (Méndez‑Giménez &
Pallasà‑Manteca, 2023). En el nivel universitario, donde las clases suelen ser
más largas y los estudiantes poseen mayor madurez atencional, intervalos de
pausa de 5‑10 minutos cada 45‑60 minutos de clase continua parecen una
adaptación razonable, siempre que incluyan movimientos suaves y cambios
posturales que contrarresten el sedentarismo prolongado. Estudios con
revisiones sistemáticas han demostrado que los descansos activos en el horario
escolar mejoran los procesos atencionales, particularmente en tareas que requieren
atención sostenida (Infantes‑Paniagua et al., 2021; Pastor‑Vicedo et al.,
2024).
Enfoque holístico y diferencias individuales
La
creación de horarios con un enfoque holístico[iii]
tiene en cuenta también las diferencias individuales entre los estudiantes. La
edad, el género y las condiciones de salud influyen en las necesidades
fisiológicas y en la capacidad de los alumnos para adaptarse a diferentes
ritmos académicos. Debido a cambios hormonales los adolescentes tienen ciclos
de sueño más tardíos, lo que respalda la necesidad de iniciar las clases más
tarde en las escuelas secundarias (Rodríguez Ferrante et al., 2023; Tortora &
Derrickson, 2017; Minges & Redeker, 2016).
Un
estudio realizado en la Universitat de les Illes Balears, España, encontró
diferencias significativas por género en el rendimiento según el horario: las
estudiantes muestran un mayor declive en franjas tardías, mientras que los
varones obtienen peores resultados en horarios matutinos tempranos (Balart,
2021). Este hallazgo tiene implicaciones importantes para la planificación
equitativa de horarios.
La
exposición a la luz solar es otro factor modulador identificado en la
literatura. Los efectos de la hora del día en el rendimiento cognitivo son
significativamente más fuertes en sesiones de invierno, cuando la luz solar
matutina es limitada (Gaggero & Tommasi, 2023). Esto sugiere que la
planificación académica debe ser sensible también a las variaciones
estacionales.
La
flexibilidad horaria, la distribución racional de actividades teóricas y prácticas,
y el respeto a los tiempos de descanso constituyen ejes de un enfoque
pedagógico verdaderamente centrado en el estudiante.
Discusión
Los
resultados de esta revisión confirman que el rendimiento cognitivo escolar y
universitario no es uniforme a lo largo del día, sino que sigue un patrón
regulado por los ritmos circadianos. La curva en forma de U-inversa descrita
por Gaggero y Tommasi (2023), con un desempeño máximo en torno a la media
tarde, resulta coherente con los fundamentos fisiológicos clásicos sobre la
variación diaria del estado de alerta (Guyton & Hall, 2021; Tortora &
Derrickson, 2017) y con la evidencia experimental acumulada sobre el sueño
adolescente (Minges & Redeker, 2016). Coinciden además estos hallazgos, con
lo reportado por Balart (2021) en el contexto de la educación superior
española, aunque difieren de estudios que ubican el pico matutino alrededor de
las 10:00 horas; discrepancia que puede explicarse por las diferencias de edad
de las muestras y por el nivel de exigencia de las tareas evaluadas, pues el
efecto del horario es más pronunciado en asignaturas que demandan inteligencia fluida
(las matemáticas y las ciencias).
En
cuanto a las pausas activas, los resultados obtenidos se concuerdan con la
revisión sistemática de Caamaño-Navarrete et al. (2025) y con el metaanálisis
de Infantes-Paniagua et al. (2021), que documentan efectos favorables sobre la
atención y la memoria. No obstante extrapolar estas sugerencias al ámbito universitario no está exenta de
controversia: mientras en la educación primaria se recomienda interrumpir el
sedentarismo cada 20-30 minutos (Méndez-Giménez & Pallasà-Manteca, 2023),
en la educación superior los estudios de viabilidad sugieren intervalos de 5-10
minutos cada 45-60 minutos (Peiris et al., 2021; Pastor-Vicedo et al., 2024),
lo que evidencia la necesidad de adaptar los principios higiénicos a las
características de cada etapa educativa en lugar de aplicarlos sin considerar sus particularidades.
El
peso real de los criterios biológicos frente a los administrativos es otro
aspecto debatido es en la confección de horarios. Los autores clásicos de la
higiene escolar (Dihigo, 1938; Desivé, 1973; Pollock & Middleton, 1994) ya
advirtieron que la organización del tiempo escolar constituye un acto
pedagógico y no puramente logístico, planteamiento recogido hoy por estándares
internacionales de la Organización Mundial de la Salud (2021). Los estudios
cubanos y latinoamericanos revisados (Benítez Reyes et al., 2024; Lozada Sotelo
& Guilarte Columbie, 2018; Hernández-Sánchez et al., 2019) muestran que
esta integración es posible incluso aún, en contextos con recursos limitados,
aunque persisten resistencias derivadas de la disponibilidad de docentes y
aulas. Desde la perspectiva epistemológica analizada por Gandini (2025),
superar el modelo higienista tradicional exige concebir la higiene escolar no
como un conjunto de normas aisladas sino como una práctica social crítica.
La revisión por su naturaleza narrativa, no permite estimar efectos
cuantitativos ni inferir causalidad, sumado a que la evidencia experimental procede
en su mayor parte de países de altos ingresos, lo que aconseja cautela en su
generalización. En el contexto cubano se recomiendan estudios empíricos que
evalúen el efecto de la redistribución de horarios y la implementación de
pausas activas sobre el rendimiento y el bienestar de los estudiantes, de modo
que los principios anatómicos, fisiológicos e higiénicos aquí sistematizados
puedan contrastarse con datos locales.
CONCLUSIONES
El estudio y la integración del conocimiento de la
anatomía, la fisiología y la higiene escolar en la planificación académica,
específicamente en la confección de los horarios docentes, no constituye un
elemento complementario sino una necesidad científica. La organización del
tiempo escolar debe fundamentarse en las leyes que rigen el funcionamiento del
cuerpo humano y sus interacciones con el entorno, no únicamente en criterios
administrativos o de disponibilidad de recursos.
La comprensión de los ritmos circadianos y los cronotipos individuales
demuestra que el rendimiento cognitivo no es uniforme a lo largo del día. Las
actividades que demandan mayor esfuerzo intelectual, especialmente en
asignaturas de alta exigencia lógica, deberían programarse en las horas de
máxima alerta mental, mientras que los horarios extremos se asocian con un
desempeño significativamente menor. La fisiología y la higiene escolar aportan
además criterios fundamentales para el diseño de entornos saludables: desde la
ventilación y la iluminación de las aulas hasta la distribución de las pausas
activas. Los recesos no constituyen un tiempo muerto, sino una necesidad
biológica que previene la fatiga, restaura la atención y reduce el estrés
académico, tal como lo avalan estudios realizados en contextos universitarios
(Peiris et al., 2021).
El enfoque holístico exige
considerar las diferencias individuales (edad, género, cronotipo y condiciones
de salud) como factores determinantes. Los adolescentes presentan un retraso
fisiológico en sus ciclos de sueño, lo que avala el inicio más tardío de la
jornada escolar, y existen diferencias significativas por género en la
respuesta al horario. Ignorar estos
conocimientos en la planificación académica se queda en una visión puramente
técnica que sacrifica el bienestar y el potencial cognitivo de los estudiantes.
Por el contrario, cuando estos saberes se incorporan sistemáticamente, los
horarios docentes se transforman en una herramienta pedagógica activa capaz de
potenciar el rendimiento, proteger la salud y respetar la singularidad de cada
educando. Invertir en este conocimiento es, en definitiva, invertir en la
calidad educativa y en el futuro de la sociedad.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
I.
Balart, P. (2021). Rendimiento y horario en las pruebas de
conocimiento: Evidencia de la educación superior. Fundación Ramón Areces;
Fundación Europea Sociedad y Educación.
II.
Benítez Reyes, D., Rodríguez Pérez, M., & Fernández García, L.
(2024). La capacitación del maestro como facilitador de la higiene escolar:
principios y experiencias en el contexto cubano. Revista Cubana de
Educación, 46(2), 1‑15.
III.
Caamaño‑Navarrete, F., Arriagada‑Hernández, C., Sandoval‑Obando, E.,
Lagos‑Hernández, R., Delgado‑Floody, P., & Fuentes‑Vilugrón, G. (2025). Pausas
activas y funciones cognitivas en el contexto escolar. Una revisión
sistemática. Retos, 74, 423‑438. https://doi.org/10.47197/retos.v74.117320
IV.
Desivé, C. H. (1973). Anatomía, fisiología, higiene. Pueblo y
Educación.
V.
Dihigo, M. E. (1938). Anatomía, fisiología e higiene. P.
Fernández y Cía.
VI.
Gaggero, A., & Tommasi, D. (2023). Time of day
and high‑stake cognitive assessments. The Economic Journal, 133(652),
1407‑1429. https://doi.org/10.1093/ej/ueac090
VII.
Gandini, L. (2025). De los modelos higienistas a los enfoques
críticos en América Latina: una revisión epistemológica. Salud y Educación,
12(1), 45‑62.
VIII.
Guyton, A. C., & Hall, J. E. (2021). Tratado de fisiología médica
(14ª ed.). Elsevier.
IX.
Hernández‑Sánchez, J., Martínez‑Rojas, M., & Gómez‑Álvarez, P.
(2019). Tendencias en promoción de la salud en el ámbito escolar
latinoamericano: una revisión de la literatura. Revista Panamericana de
Salud Pública, 43, e45. https://doi.org/10.26633/RPSP.2019.45
X.
Imam, H., Singla, D., & Basista, R. (2024). Effect
of morningness‑eveningness chronotype on academic performance of undergraduate
students. Bulletin of Faculty of Physical Therapy, 29(1), 199. https://doi.org/10.1186/s43161‑024‑00199‑2
XI.
Infantes‑Paniagua, Á., Silva, A. F., Ramírez‑Campillo, R., Sarmento, H.,
González‑Fernández, F. T., González‑Víllora, S., & Clemente, F. M. (2021). Active school breaks and
students' attention: A systematic review with meta‑analysis. Brain Sciences, 11(6),
675. https://doi.org/10.3390/brainsci11060675
XII.
Jankowski, K. S., Diaz‑Morales, J. F., & Vollmer,
C. (2023). Chronotype, time of day, and performance on intelligence tests in
the school setting. Journal of Intelligence, 11(1), 13.
https://doi.org/10.3390/jintelligence11010013
XIII.
Javier‑Rivera, L. S., Barceló‑Rodríguez, V.,
Canté‑Cuevas, X. C., Kent‑Sulú, M. P., & Vásquez‑Gutiérrez, M. G. (2024). Beneficio de la aplicación
de las pausas activas para la disminución de estrés académico en estudiantes de
Fisioterapia. RIDE Revista Iberoamericana para la Investigación y el
Desarrollo Educativo, 14(28), 1759.
https://doi.org/10.23913/ride.v14i28.1759
XIV.
Keating, R., Ahern, S., Bisgood, L., Mernagh, K.,
Nicolson, G. H., & Barrett, E. M. (2022). Stand up, stand out: Feasibility
of an active break targeting prolonged sitting in university students. Journal
of American College Health, 70(7), 2237‑2243.
https://doi.org/10.1080/07448481.2020.1847119
XV.
Lozada Sotelo, M., & Guilarte Columbie, T. (2018).
Proyecto educativo
ambiental en escuelas rurales de Santiago de Cuba: transformación de modos de
actuación. Educación y Sociedad, 20(3), 78‑92.
XVI.
Méndez‑Giménez, A., & Pallasà‑Manteca, M. (2023). Efecto de los
descansos activos sobre procesos atencionales y la regulación motivacional en
escolares. Apuntes Educación Física y Deportes, 151(1), 49‑57.
https://doi.org/10.5672/apunts.2014‑0983.es.(2023/1).151.05
XVII.
Minges, K. E., & Redeker, N. S. (2016). Delayed
school start times and adolescent sleep: A systematic review of the
experimental evidence. Sleep Medicine Reviews, 28, 86‑95.
https://doi.org/10.1016/j.smrv.2015.06.002
XVIII.
Pastor‑Vicedo, J. C., León, M. P., González‑Fernández, F. T., &
Prieto‑Ayuso, A. (2024). Effects of physical activity breaks on cognitive
function in undergraduate students: A pilot study. Cogent Social Sciences,
10(1), 2326692. https://doi.org/10.1080/23311886.2024.2326692
XIX.
Peiris, C. L., O'Donoghue, G., Rippon, L., Meyers, D.,
Hahne, A., De Noronha, M., Lynch, J., & Hanson, L. C. (2021). Classroom
movement breaks reduce sedentary behavior and increase concentration, alertness
and enjoyment during university classes: A mixed‑methods feasibility study.
International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(11), 5589.
https://doi.org/10.3390/ijerph18115589.
XX.
Pollock, M. B., & Middleton, K. (1994). School
health instruction: The elementary & middle school years (3rd ed.).
Mosby.
XXI.
Rodríguez Ferrante, G., Goldin, A. P., Sigman, M.,
& Leone, M. J. (2023). A better alignment between chronotype and school
timing is associated with lower grade retention in adolescents. npj Science
of Learning, 8(1), 21. https://doi.org/10.1038/s41539‑023‑00171‑0
XXII.
Tortora, G. J., & Derrickson, B. H. (2017). Principles of anatomy and
physiology (15th ed.). Wiley.
XXIII.
UNESCO. (2015). Replantear la educación: ¿Hacia un bien común
mundial? Ediciones UNESCO.
XXIV.
World Health Organization. (2021). Making every school
a health‑promoting school: Global standards and indicators. World Health
Organization.
XXV.
Zhou, J., Liu, Y., Yue, C., Wang, M., Chen, K., &
Rosales, K. P. (2026). The effect of sleep quality on academic performance:
A systematic review and meta‑analysis study. Behavioral Sciences, 16(5), 634.
https://doi.org/10.3390/bs16050634
DECLARACIÓN DE CONFLICTOS ÉTICOS Y CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES
Los autores declaran que el manuscrito es original y no se ha enviado a
otra revista. Los autores son responsables del contenido recogido en el
artículo y en él no existen plagios ni conflictos de interés ni éticos.
Juan Carlos Nodarse Álvarez: conceptualización,
investigación, metodología, análisis formal, redacción del borrador original,
administración del proyecto, recursos y supervisión.
Leys Lubia Calderón González: conceptualización, investigación,
metodología, análisis formal, redacción del borrador original (colaboración),
redacción-revisión y edición, validación, visualización y recursos.
[1] Máster en Ciencias de la
Educación. Licenciado en Educación Lengua Rusa con segunda lengua extranjera.
Profesor auxiliar.
[2] Máster en Ciencias Pedagógicas. Licenciada en Educación Lengua Inglesa. Profesora auxiliar
[i] Ritmos
circadianos:
Patrón repetitivo de las funciones biológicas que siguen un período cercano a
24 horas (por ejemplo, el ritmo sueño-vigilia, la variación de la temperatura
corporal y otros procesos fisiológicos).
[ii] Cronotipo: Predisposición biológica
individual hacia la matutinidad o la vespertinidad, determinada por el reloj
circadiano endógeno y medible mediante instrumentos validados como el
Cuestionario de Matutinidad-Vespertinidad de Horne y Östberg (MEQ) o la escala
de Cronotipo de Munich (MCTQ), que condiciona la hora óptima de máximo rendimiento
cognitivo, físico y afectivo durante el ciclo de 24 horas, distinguiéndose
principalmente tres tipos: matutino (energía en la mañana), intermedio
(adaptable) y vespertino (energía en la tarde-noche).
[iii] Enfoque
holístico:
Entiende cualquier fenómeno como un todo integrado, cuyas partes se influyen
mutuamente y no pueden entenderse por separado sin perder las propiedades
emergentes del sistema completo.