Tecnologías de la información y la comunicación y autonomía de estudiantes con discapacidad intelectual

Information and Communication Technologies and the Autonomy of Students with Intellectual Disabilities

Artículo de investigación

AUTORES:

Venecia del Rosario De Rijo[1]

Correo: delrosariosantanavenecia@hotmail.com

Orcid: https://orcid.org/0009-0009-2383-1484

Dirección Regional de Educación 12, Ministerio de Educación. República Dominicana. 

 

Lisbet Aragonés Lafita[2]

Correo: lisbetaragones@gmail.com

Orcid: https://orcid.org/0000-0003-2081-5859

Dirección de Educación de posgrado, Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, La Habana, Cuba 

 

Isel Parra Vigo[3]

Correo: iseloscar61@gmail.com

Orcid: https://orcid.org/0000-0002-5086-6959

       Instituto de Ciencia, Innovación y Desarrollo. Universidad Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, La Habana, Cuba. 

Recibido

Aprobado

Publicado

23 de enero de 2026

12 de marzo de 2026

10 de mayo de 2026

 

 

Resumen

Este artículo examina el papel de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el desarrollo de la autonomía de estudiantes con discapacidad intelectual en la República Dominicana. Se integra una revisión teórica, el análisis del marco normativo nacional y los resultados de un estudio empírico basado en cuestionarios aplicados a docentes, equipos de gestión, especialistas y familias. Desde un enfoque cualitativo–descriptivo con apoyo cuantitativo, se analizan cuatro indicadores vinculados al desarrollo de habilidades prácticas, la incorporación de valores asociados a la autodirección, la aplicación funcional de conocimientos y la transferencia de aprendizajes a la vida diaria. Los hallazgos evidencian que las TIC son herramientas clave para fortalecer la autonomía al facilitar la organización de rutinas, la autorregulación, la toma de decisiones y la comunicación funcional mediante apoyos visuales, aplicaciones digitales y sistemas de comunicación aumentativa. No obstante, su impacto se ve limitado por la disponibilidad desigual de recursos tecnológicos, la formación docente insuficiente, la baja integración institucional y la aplicación irregular del marco normativo vigente. Se concluye que el uso efectivo de las TIC exige una planificación pedagógica intencional, accesibilidad tecnológica, acompañamiento técnico continuo y un enfoque educativo centrado en la vida diaria y el desarrollo de habilidades adaptativas.

Palabras clave: Autonomía; discapacidad intelectual, habilidades para la vida, inclusión educativa, tecnología educativa, TIC

Abstract

This article examines the role of Information and Communication Technologies (ICT) in promoting the autonomy of students with Intellectual Disabilities in the Dominican Republic. It integrates a theoretical review, an analysis of national regulations, and an empirical study based on questionnaires administered to teachers, management teams, specialists, and families. Using a qualitative–descriptive approach supported by quantitative data, the study analyzes four indicators related to practical skill development, self-direction values, functional application of knowledge, and transfer of learning to everyday contexts. Findings reveal that ICT serves as a key tool for strengthening autonomy by supporting routine organization, self-regulation, decision-making, and functional communication through visual aids, digital applications, and augmentative communication systems. However, its impact is constrained by unequal access to technological resources, insufficient teacher training, limited institutional integration, and inconsistent implementation of existing regulations. The study concludes that effective use of ICT requires intentional pedagogical planning, technological accessibility, continuous technical support, and an educational approach centered on daily life and adaptive skill development.

Keywords: autonomy, intellectual disability, life skills, inclusive education, educational technology, ICT

 

INTRODUCCIÓN

La investigación contemporánea sobre discapacidad intelectual ha demostrado que la autonomía es un componente esencial del desarrollo humano y una condición indispensable para la participación en la vida cotidiana. Desde la perspectiva educativa, la autonomía se vincula con la capacidad de tomar decisiones, resolver problemas, regular la conducta, realizar actividades de autocuidado y desenvolverse con la menor dependencia posible de apoyos externos (Wehmeyer, 2005; Schalock y Verdugo, 2007). En estudiantes con discapacidad intelectual, este desarrollo suele requerir apoyos específicos y estrategias de enseñanza diferenciadas, entre las cuales las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han adquirido un papel cada vez más relevante.

En América Latina, diversas investigaciones han demostrado el potencial de las TIC para promover habilidades adaptativas, favorecer el aprendizaje independiente y mejorar la participación social de estudiantes con discapacidad intelectual. En Chile, por ejemplo, los estudios de Álvarez-Aguado et al. (2020) evidencian que el uso de aplicaciones de apoyo visual mejora la planificación de tareas y la autorregulación. En México, investigaciones de Oudshoorn et al. (2020) destacan que los dispositivos móviles y software educativo incrementan la autonomía en actividades de la vida diaria. En Colombia, trabajos de Guzmán Rivas et al. (2023) muestran que las TIC facilitan la toma de decisiones y fortalecen habilidades funcionales en contextos escolares inclusivos. Estos aportes reafirman que la región comparte un desafío común: aprovechar el potencial de las tecnologías para apoyar el desarrollo de la autonomía, superando las desigualdades de acceso y las brechas formativas del profesorado.

En la República Dominicana, el marco legal conformado por la Ley General de Educación 66-97, las Ordenanzas 04-2018, 03-2019 y 05-2024, así como las políticas del Departamento de Educación Especial, reconoce explícitamente el derecho de los estudiantes con discapacidad intelectual a recibir apoyos educativos pertinentes, accesibles y fundamentados en los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje. Estas normativas establecen que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) constituyen recursos esenciales para promover la participación, la personalización del aprendizaje y el desarrollo de habilidades vinculadas a la autonomía. No obstante, la literatura y la práctica educativa coinciden en señalar que la implementación de estas disposiciones continúa siendo desigual entre centros educativos, principalmente debido a limitaciones de infraestructura tecnológica, brechas en la formación docente y variabilidad en los procesos de acompañamiento técnico.

En este artículo se analiza cómo las Tecnologías de la Información y la Comunicación contribuyen al desarrollo de la autonomía en estudiantes con discapacidad intelectual, integrando los resultados empíricos obtenidos con el análisis del marco normativo y con la evidencia teórica reciente. Para ello, se examinan cuatro indicadores clave: el desarrollo de habilidades prácticas, la incorporación de valores y actitudes vinculadas a la autodirección, la aplicación funcional de conocimientos en situaciones reales y la transferencia de aprendizajes a la vida cotidiana.

Objetivo: Analizar cómo las Tecnologías de la Información y la Comunicación contribuyen al desarrollo de la autonomía en estudiantes con discapacidad intelectual, integrando evidencias teóricas, normativas y resultados empíricos.

DESARROLLO

La autonomía en estudiantes con discapacidad intelectual se concibe como la capacidad de dirigir sus propias acciones, tomar decisiones informadas, resolver problemas cotidianos y desenvolverse en actividades de autocuidado, movilidad, comunicación y participación social. Wehmeyer (2005) plantea que la autonomía implica autodeterminación y control sobre la propia vida, mientras que Schalock y Verdugo (2007) la vinculan con el desarrollo de habilidades adaptativas necesarias para la vida independiente. Desde un enfoque educativo, Oudshoorn et al. (2020) explican que la autonomía se construye mediante experiencias estructuradas, apoyos visuales, rutinas consistentes y oportunidades reales de práctica en contextos significativos. Esta perspectiva confirma que la autonomía no es un rasgo estático, sino un proceso dinámico que requiere mediación pedagógica intencional y recursos accesibles.

Diversas investigaciones han demostrado que las Tecnologías de la Información y la Comunicación facilitan este proceso al proporcionar apoyos visuales, guías paso a paso, retroalimentación inmediata y herramientas que promueven la independencia en tareas funcionales. Mechling (2007) documentan que el uso de tabletas con pictogramas y alarmas visuales permite a los estudiantes organizar sus rutinas y completar actividades cotidianas con menor dependencia del adulto. Asimismo, Oudshoorn et al. (2020) evidencian que las aplicaciones de comunicación aumentativa mejoran la expresión de necesidades básicas, fortaleciendo la autodirección y la participación en el entorno escolar. Guzmán Rivas et al. (2023) añaden que los apoyos digitales facilitan el seguimiento de instrucciones complejas y la movilidad dentro de la escuela, favoreciendo la autorregulación y la toma de decisiones.

Además de estas aplicaciones, la literatura identifica recursos tecnológicos específicos que han demostrado ser eficaces en el fortalecimiento de la autonomía. Los sistemas de Comunicación Aumentativa y Alternativa, como Proloquo2Go, Grid 3 y LetMeTalk, permiten al estudiante tomar decisiones comunicativas de manera independiente (Mirenda, 2017). Las agendas visuales digitales, como Choiceworks o Visual Schedule Planner, facilitan la organización del tiempo, la anticipación de actividades y la ejecución autónoma de rutinas escolares (Knight et al., 2015). En el aprendizaje funcional, los entornos interactivos como GCompris, Khan Academy Kids y plataformas multisensoriales han demostrado mejorar la atención, la planificación, la memoria funcional y la resolución de problemas Baños García et al. (2017). Finalmente, herramientas como códigos QR, videos modelados y paneles digitales permiten que los estudiantes sigan instrucciones paso a paso, realicen desplazamientos seguros y completen tareas de autocuidado o preparación de materiales sin supervisión directa (Mechling, 2007). En conjunto, estos recursos se consolidan como apoyos que promueven la autonomía, la autodirección y la funcionalidad en la vida diaria.

La literatura internacional coincide en que las TIC pueden transformar las prácticas educativas cuando se integran de manera planificada, pero también advierte que su efectividad depende de las condiciones pedagógicas, institucionales y de accesibilidad en las que se implementan. Las tecnologías no garantizan por sí mismas el desarrollo de la autonomía: cuando existen brechas en la formación docente, falta de acompañamiento técnico o recursos inaccesibles, las TIC terminan subutilizadas o empleadas solo de manera superficial. Esta brecha de implementación se observa especialmente en sistemas educativos con limitaciones estructurales o desigualdades regionales.

En el caso de la República Dominicana, el marco legal reconoce explícitamente el papel de las TIC en el desarrollo de la autonomía. La Ley General de Educación 66-97 establece el principio de equidad y el derecho al acceso a recursos tecnológicos pertinentes. La Ordenanza 04-2018 señala la necesidad de integrar tecnologías accesibles para facilitar la comunicación, la organización personal y las habilidades adaptativas. La Ordenanza 03-2019 dispone que las adecuaciones curriculares deben incluir herramientas tecnológicas que impulsen la autodirección y la independencia. Finalmente, la Ordenanza 05-2024 incorpora la accesibilidad digital como parte fundamental del proceso de inclusión. No obstante, la literatura nacional y regional coincide en que la implementación de estas políticas es desigual y depende en gran medida de la disponibilidad de recursos, la capacitación docente y el acompañamiento técnico continuo Rodríguez Herrero et al. (2021); Arnaiz y Azorín, 2015).

Los retos para la integración de las TIC en el desarrollo de la autonomía de estudiantes con discapacidad intelectual en la República Dominicana pueden agruparse en cuatro grandes ámbitos señalados por diferentes autores. En primer lugar, los retos pedagógicos, vinculados a la limitada formación docente en el uso didáctico de tecnologías adaptadas; muchos docentes carecen de competencias para seleccionar aplicaciones adecuadas, planificar apoyos digitales o evaluar avances en autonomía (Mejía Cajamarca y Pallisera Díaz, 2020). En segundo lugar, los retos tecnológicos, relacionados con la escasez de equipos, la falta de conectividad y la ausencia de dispositivos accesibles en muchos centros educativos, lo que reproduce desigualdades entre zonas urbanas y rurales Guzmán Rivas et al. (2023). En tercer lugar, los retos institucionales, referidos a la débil implementación de políticas inclusivas, la falta de seguimiento a las ordenanzas y la escasa articulación entre equipos técnicos, centros educativos y familias Rodríguez Herrero et al. (2021). Finalmente, los retos socioculturales, vinculados a barreras actitudinales, creencias tradicionales y percepciones deficitarias sobre la capacidad de los estudiantes, lo que limita el uso intencional de las TIC como herramientas para favorecer la independencia Loreman (2020).

En síntesis, la evidencia científica confirma que las TIC poseen un potencial significativo para fortalecer la autonomía de estudiantes con discapacidad intelectual mediante apoyos visuales, agendas digitales, aplicaciones de comunicación aumentativa y herramientas interactivas que facilitan la organización, la autodirección y la participación funcional. Sin embargo, su impacto depende de la existencia de formación docente especializada, recursos accesibles, políticas aplicadas con coherencia y una cultura escolar que valore la independencia como parte central del desarrollo humano.

El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque mixto con predominio cualitativo–descriptivo, orientado a analizar cómo las Tecnologías de la Información y la Comunicación contribuyen al desarrollo de la autonomía en estudiantes con discapacidad intelectual en centros educativos públicos de la República Dominicana. La investigación se sustentó en la triangulación de fuentes, actores y documentos institucionales, combinando cuestionarios estructurados, revisión de evidencias pedagógicas y análisis documental.

Materiales y Métodos

La selección de informantes se realizó mediante un muestreo intencional, incorporando a los actores directamente vinculados con el proceso educativo y con el uso de tecnologías en el acompañamiento de estudiantes con discapacidad intelectual. Participaron sesenta y dos informantes, distribuidos en veinte docentes del aula regular y de apoyo, veintidós miembros del Equipo de Gestión (psicólogos, orientadores escolares, coordinadores pedagógicos y directores de centros) y veinte familias de estudiantes con discapacidad intelectual. La participación se limitó a profesionales y familiares con experiencia directa en procesos de inclusión y en el empleo de TIC como herramienta pedagógica.

Esta selección se justifica porque estos actores constituyen las fuentes primarias responsables del acompañamiento didáctico, la evaluación psicopedagógica y el apoyo sociofamiliar, permitiendo obtener una visión triangulada, completa y contextualizada sobre el impacto de las TIC en el desarrollo de la autonomía.

Los instrumentos aplicados incluyeron: (1) un cuestionario para docentes y Equipo de Gestión centrado en el uso pedagógico de las TIC, la promoción de la autonomía y la implementación de estrategias diferenciadas; (2) un cuestionario para familias orientado a conocer el uso de tecnología en el hogar, la percepción de avances en habilidades adaptativas y el tipo de acompañamiento brindado; y (3) una matriz documental para evaluar la presencia de TIC y apoyos adaptados en la Planificación Docente, el Plan de Apoyo Psicopedagógico Individualizado (PAP) y los Informes de Evaluación Psicopedagógica.

Los cuestionarios fueron procesados mediante análisis descriptivo de frecuencias y porcentajes, complementados con categorización temática de las respuestas abiertas. La triangulación permitió contrastar las percepciones de los distintos actores, identificar convergencias y divergencias e interpretar los hallazgos a la luz de la literatura especializada.

Para el análisis del impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el desarrollo de la autonomía se estudiaron cuatro indicadores fundamentales:

·       Nivel de desarrollo de habilidades prácticas y aplicables asociadas a la vida diaria y al uso independiente de recursos tecnológicos.

·       Nivel de incorporación de valores y actitudes positivas relacionadas con la autodirección, la toma de decisiones y la regulación del comportamiento mediante apoyos digitales.

·       Nivel de aplicación de conocimientos en contextos reales, considerando el uso funcional de la tecnología para resolver tareas cotidianas dentro y fuera del aula.

·       Nivel de transferencia de conocimientos a la vida cotidiana, evaluando si los aprendizajes apoyados por TIC se mantienen y generalizan en actividades autónomas.

Asimismo, se integraron elementos normativos provenientes de la Ley General de Educación 66-97, las ordenanzas 04-2018, 03-2019 y 05-2024, y documentos institucionales relacionados con la atención a la diversidad, el Diseño Universal para el Aprendizaje y las políticas de inclusión. La incorporación de estas fuentes permitió contextualizar los resultados dentro del marco regulatorio vigente y evaluar su coherencia con la práctica educativa actual.

Para garantizar validez y rigor, se aplicó triangulación metodológica, triangulación de actores y revisión de consistencia entre los resultados empíricos y los marcos conceptuales nacionales e internacionales. El proceso analítico se desarrolló preservando la integridad de los datos, la confidencialidad de los participantes y el uso ético de la información.

Resultados

La información recogida a través de los cuestionarios dirigidos a docentes, familias y Equipos de Gestión, así como el análisis documental del PAP, la planificación docente y los Informes de Evaluación Psicopedagógicos, muestra una convergencia importante: la apropiación de conocimientos, hábitos y habilidades para la vida depende en gran medida del acceso a tecnologías adaptadas, del acompañamiento pedagógico y de la calidad de los apoyos diseñados desde la escuela.

En términos generales, los datos evidencian que los niveles de logro se concentran mayormente entre las categorías moderada y alta, aunque persisten desigualdades relevantes en la evaluación de las habilidades adaptativas relacionadas con la autonomía. En el indicador nivel de desarrollo de habilidades prácticas y aplicables, los valores globales muestran un 23 % en muy bajo, 35 % bajo, 23 % moderado, 27 % alto y 18 % muy alto. Esta dispersión sugiere diferencias marcadas entre actores e instituciones. Los docentes reportan niveles altos o muy altos en el 85 % de los casos, mientras que los informes psicopedagógicos muestran un predominio de niveles bajos (70 %) y muy bajos (20 %). Esta discrepancia coincide con lo señalado por Mejía Cajamarca y Pallisera Díaz (2020), quienes describen la “fragmentación pedagógica” entre evaluación, planificación y práctica, reflejando la falta de criterios comunes para valorar habilidades funcionales.

En el indicador nivel de incorporación de valores y actitudes positivas, los valores globales se concentran en niveles moderado (31 %), bajo (31 %) y muy alto (24 %). Los docentes asignan nuevamente niveles muy altos (65 %), mientras que las familias presentan una distribución más equilibrada —25 % moderado, 20 % alto y 40 % muy alto— lo que sugiere una percepción más cercana a los cambios observados en el comportamiento cotidiano del estudiantado. Sin embargo, los informes psicopedagógicos ubican este indicador en niveles muy bajos y bajos (25 % y 65 %), lo que revela ausencia de procedimientos sistemáticos para evaluar actitudes, autorregulación y valores, elementos que, deben formar parte del enfoque socioemocional de la inclusión educativa.

Los resultados del indicador nivel de aplicación de conocimientos en contextos reales muestran un 18 % muy bajo, 30 % bajo, 25 % moderado, 29 % alto y 20 % muy alto. Este patrón indica avances importantes, pero también dificultades en la transferencia del aprendizaje a situaciones cotidianas, especialmente en estudiantes que requieren apoyos más intensos. Mientras los docentes y equipos de gestión reportan valores altos, la planificación docente presenta un 45 % en “muy bajo”, lo que confirma la ausencia de estrategias orientadas a la transferencia funcional.

En cuanto al indicador nivel de evaluación de la transferencia de conocimientos a la vida cotidiana, se observa un 15 % muy bajo, 25 % bajo, 34 % moderado, 22 % alto y 26 % muy alto. Los docentes valoran este indicador de forma altamente positiva (85 % muy alto), mientras que los informes psicopedagógicos lo sitúan mayoritariamente en niveles bajo (45 %) y muy bajo (25 %). Esta diferencia pone en evidencia debilidades en los sistemas institucionales de evaluación funcional.

El análisis documental confirma estas tendencias. Los Planes de Apoyo Psicopedagógico Individualizado incluyen metas amplias, pero carecen de indicadores funcionales que permitan evaluar progreso real en autonomía. La planificación docente incorpora tímidamente recursos TIC, pese a que la literatura señala su potencial para fortalecer autorregulación, organización personal y resolución de problemas. Las familias reportan progresos más estables y coherentes, lo que sugiere que los apoyos tecnológicos aunque limitados generan efectos positivos cuando se integran en rutinas domésticas, especialmente mediante aplicaciones visuales y herramientas de comunicación.

Asimismo, se identificaron recursos tecnológicos que, según la literatura, facilitan significativamente la autonomía en estudiantes con discapacidad intelectual:

·       Aplicaciones de secuencias visuales como Choiceworks y iDoApp, que ayudan a organizar rutinas y tareas paso a paso Mechling (2007)

·       Pictogramas digitales mediante plataformas como Pictotraductor o AraWord, que apoyan la comunicación y la comprensión de instrucciones Oudshoorn et al. (2020).

·       Apps de comunicación aumentativa, como LetMeTalk, que reducen la dependencia del adulto al permitir expresar necesidades básicas.

·       Temporizadores y apoyos visuales, que fortalecen autorregulación y manejo del tiempo Guzmán Rivas et al. (2023).

·       Videos modelados y microtutoriales, efectivos para enseñar habilidades prácticas mediante demostración real.

La triangulación general indica dos patrones consistentes. Primero, los docentes muestran percepciones más optimistas, lo que puede reflejar confianza profesional, pero también falta de retroalimentación externa que permita contrastar sus valoraciones. Segundo, los informes psicopedagógicos y los PAP evidencian debilidades estructurales en la integración de las TIC al trabajo adaptativo, lo cual coincide con estudios latinoamericanos que alertan sobre la brecha entre política y práctica Loreman (2020); Arnaiz y Azorín, 2015).

Finalmente, los resultados muestran que las TIC tienen un impacto positivo en el desarrollo de habilidades adaptativas y en la autonomía, siempre que exista acceso a recursos adecuados, docentes capacitados y una planificación coherente. Sin embargo, la falta de articulación entre escuela, familia y estructura institucional limita que estos avances se expresen de manera uniforme. Este hallazgo refuerza la necesidad de fortalecer el acompañamiento pedagógico, la formación docente y la implementación sistemática de tecnologías accesibles como herramientas clave para la autonomía de estudiantes con discapacidad intelectual.

Discusión

Los hallazgos del estudio permiten establecer relaciones claras entre la literatura especializada, las políticas públicas y las percepciones de los actores educativos respecto al papel de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el desarrollo de la autonomía de estudiantes con discapacidad intelectual. En primer lugar, la literatura internacional coincide en que las TIC poseen un alto potencial para fortalecer habilidades adaptativas esenciales como la organización personal, la autorregulación, la planificación, la toma de decisiones y la ejecución de tareas de la vida diaria siempre que se integren en contextos pedagógicos estructurados. Estos resultados coinciden con lo hallado en este estudio, especialmente en la percepción docente, que reporta niveles “altos” y “muy altos” en la ejecución autónoma de rutinas apoyadas por herramientas digitales.

Sin embargo, estos hallazgos se diferencian de lo reportado por la literatura en cuanto a la aplicación sistemática de estos recursos. Mientras los estudios de Guzmán Rivas et al. (2023) y Oudshoorn et al. (2020) documentan mejoras consistentes cuando las TIC se integran en planes pedagógicos sólidos, los informes psicopedagógicos y los Planes de Apoyo Psicopedagógico Individualizado analizados en esta investigación presentan niveles bajos en habilidades prácticas y en la evaluación funcional. Esta discrepancia coincide con lo planteado por Loreman (2020), quien advierte que los efectos positivos de las TIC se diluyen cuando su uso depende de iniciativas aisladas y no de políticas institucionales.

En relación con el ecosistema de apoyo, los resultados también coinciden con lo propuesto por Guralnick (2011) y Hargreaves (2014), quienes sostienen que la autonomía se construye mediante experiencias reiteradas, espacios de práctica funcional y una alianza fuerte entre escuela y familia. Las familias de este estudio reportan avances moderados y altos en autorregulación, toma de decisiones y actitudes positivas; sin embargo, sus valoraciones son menos optimistas que las del profesorado.

En cuanto a los desafíos, los resultados del estudio coinciden plenamente con las limitaciones señaladas por Loreman (2020) y Arnaiz y Azorín (2015), quienes documentan que la falta de formación docente, la escasez de recursos accesibles y la ausencia de políticas de centro provocan que las TIC se utilicen de manera superficial. Asimismo, estos hallazgos confirman lo planteado por Rodríguez Herrero et al. (2021) sobre la brecha entre el marco legal dominicano que reconoce la importancia de las TIC en el desarrollo de habilidades adaptativas y la implementación real en los centros educativos, la cual continúa siendo irregular.

Un aporte notable de este estudio es la identificación de la brecha entre la percepción docente y los registros institucionales. Mientras los docentes reportan avances significativos en autonomía apoyada por TIC, los informes psicopedagógicos presentan niveles bajos o muy bajos. Este hallazgo coincide con la AAIDD (2010) al señalar que, sin evaluaciones funcionales basadas en el desempeño real, los progresos no pueden evidenciarse con claridad. A diferencia de lo reportado en estudios con evaluaciones estandarizadas, como los de Knight et al. (2015), en este contexto no se cuenta con instrumentos que midan la autonomía apoyada por tecnología, lo cual limita la precisión del análisis.

En términos socioemocionales, los resultados de este estudio coinciden con lo descrito por Oudshoorn et al. (2020), quienes hallaron que las aplicaciones interactivas reducen ansiedad y fortalecen la autoeficacia. Las familias entrevistadas reportaron mejoras en actitudes positivas, autorregulación y participación, lo que demuestra que las TIC no solo tienen un impacto instrumental, sino también emocional.

Aunque los hallazgos permiten comprender de manera significativa el aporte de las Tecnologías de la Información y la Comunicación al desarrollo de la autonomía en estudiantes con discapacidad intelectual, el estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas al interpretar los resultados. En primer lugar, la muestra fue reducida y se concentró en un número limitado de centros educativos, lo que restringe la posibilidad de generalizar los hallazgos a otros contextos del sistema educativo dominicano. En segundo lugar, gran parte de la información provino de autorreportes de docentes y familias, los cuales pueden estar influidos por percepciones subjetivas o por la tendencia a ofrecer respuestas socialmente deseables. Asimismo, la ausencia de observaciones directas en aula impidió contrastar las prácticas reales de uso de TIC con las percepciones declaradas por los participantes. Estas limitaciones sugieren la necesidad de que futuras investigaciones incorporen muestras más amplias, métodos de observación sistemática y análisis comparativos entre regiones para profundizar en la comprensión del impacto real de las TIC en la autonomía del estudiantado.

CONCLUSIONES

El análisis permite afirmar que las Tecnologías de la Información y la Comunicación constituyen un recurso decisivo para promover la autonomía de estudiantes con discapacidad intelectual, especialmente en la consolidación de habilidades prácticas, la organización de rutinas, la comunicación funcional y la transferencia de aprendizajes a la vida cotidiana. La evidencia empírica muestra que los docentes perciben avances significativos cuando las TIC se integran de manera sistemática, mientras que las familias observan progresos más moderados y vinculados principalmente al uso de apoyos visuales, aplicaciones de comunicación y herramientas que favorecen la autorregulación. Esta diferencia confirma la necesidad de fortalecer el acompañamiento familiar para asegurar la continuidad del aprendizaje dentro y fuera del aula.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

      I.         American Association on Intellectual and Developmental Disabilities. (2010). Intellectual disability: Definition, classification, and systems of supports (11th ed.). AAIDD.

    II.         Álvarez-Aguado, I., Vega-Córdova, V., Campaña-Vilo, K., González-Carrasco, F., Spencer-González, H., & Arriagada-Chinchón, R. (2020). Habilidades de autodeterminación en estudiantes chilenos con discapacidad intelectual: Avanzando hacia una inclusión exitosa. Revista Colombiana de Educación, 79, 369–394. https://doi.org/10.17227/rce.num79-9663

  III.         Arnaiz, P., & Azorín, C. M. (2015). Escuelas eficaces e inclusivas: Un estudio desde la Educación Primaria. Revista de Investigación Educativa, 33(2), 403–419. https://doi.org/10.6018/rie.33.2.199211

  IV.         Baños García, M. E., Lezcano-Barbero, F., García-Maté, E., & Casado-Muñoz, R. (2017). Computer-based applications aimed at youth and adults with intellectual disability for the development of support areas. Siglo Cero, 48(2), 7–24. https://doi.org/10.14201/scero2017482724

    V.         Echeita, G. (2013). Inclusión y exclusión educativa: De nuevo, voz y quebranto. Revista Latinoamericana de Educación Inclusiva, 7(2), 11–21.

  VI.         Guralnick, M. J. (2011). International perspectives on early childhood special education. Paul H. Brookes Publishing.

VII.         Guzmán Rivas, M. L., Castaño Mejía, A., Lorenzo Liranzo, I., Mejía Cabrera, A. C., Reyes Rodríguez, J., & Pimentel, M. R. (2023). Intellectual disability and the use of ICT. Congreso Internacional IDEICE, 13, 41–46. https://doi.org/10.47554/cii.vol13.2022.pp41-46

VIII.         Hargreaves, D. J. (2014). The developmental psychology of music. Cambridge University Press.

  IX.         Knight, V., Wright, J., & Smith, B. (2015). Digital visual supports for students with intellectual disabilities. Journal of Special Education Technology, 30(2), 67–79.

    X.         Loreman, T. (2020). A content analysis of inclusive education: A framework for change. International Journal of Inclusive Education, 24(2), 280–293. https://doi.org/10.1080/13603116.2018.1468494

  XI.         Mechling, L. C. (2007). Assistive technology as a self-management tool for prompting students with intellectual disabilities to initiate and complete daily tasks: A literature review. Education and Training in Developmental Disabilities, 42(3), 252–269.

XII.         Mejía Cajamarca, P. E., & Pallisera Díaz, M. (2020). Las personas con discapacidad intelectual y la inclusión en la universidad: Una investigación centrada en las opiniones de responsables académicos y personas con discapacidad intelectual. Revista de Educación Inclusiva, 13(2), 40–61.

XIII.         Ministerio de Educación de la República Dominicana. (2019). Ley General de Educación núm. 66-97.

XIV.         Mirenda, P. (2017). AAC for individuals with intellectual disabilities. Augmentative and Alternative Communication, 33(3), 181–194. https://doi.org/10.1080/07434618.2017.1365787

XV.         Oudshoorn, C., Frielink, N., Nijs, S., & Embregts, P. (2020). eHealth in the support of people with mild intellectual disability in daily life: A systematic review. Journal of Applied Research in Intellectual Disabilities, 33(6), 1166–1187. https://doi.org/10.1111/jar.12758

XVI.         Rodríguez Herrero, P., Izuzquiza Gasset, D., & Cabrera García, A. (2021). Inclusive education at a Spanish University: The voice of students with intellectual disability. Disability & Society, 36(3), 376–398. https://doi.org/10.1080/09687599.2020.1745758

XVII.         Schalock, R. L., & Verdugo, M. Á. (2007). El concepto de calidad de vida en los servicios y apoyos para personas con discapacidad intelectual. Instituto Universitario de Integración en la Comunidad, Universidad de Salamanca.

XVIII.         Wehmeyer, M. L. (2005). Self-Determination and Individuals with Severe Disabilities: Re-Examining Meanings and Misinterpretations. Research and Practice for Persons with Severe Disabilities, 30(3), 113–120. https://doi.org/10.2511/rpsd.30.3.113

DECLARACIÓN DE CONFLICTOS ÉTICOS Y CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES

Los autores declaran que no existen conflictos de interés relacionados con la publicación de este artículo. Los autores son responsables del contenido recogido en el artículo y en él no existen plagios, ni conflictos de interés ni éticos.

Venecia del Rosario De Rijo:  Conceptualización, Recolección de datos           
Lisbet Aragonés Lafita:  Metodología, Análisis formal, Redacción – revisión y edición      

Isel Parra Vigo: Análisis formal, Redacción – revisión y edición, Supervisión    



[1] Técnico Docente Regional de Educación Especial

[2] Directora de Posgrado

[3] Profesora del Instituto de Ciencia, Innovación y Desarrollo