Cultura ambiental urbana en el Gran Parque Metropolitano de La Habana

Culture in the Great Metropolitan Park of Havana

Artículo de investigación

AUTOR:

Raúl Manuel Ortega Martín[1]

Correo: ortegamartin181160@gmail.com

Orcid: https://orcid.org/0009-0008-1920-9169

Gran Parque Metropolitano de La Habana, Cuba

 

Recibido

Aprobado

Publicado

23 de febrero de 2026

15 de abril de 2026

10 de mayo de 2026

 

 

Resumen

Los avances científicos y tecnológicos generan consecuencias sociales y ambientales que deben ser gestionadas críticamente, en este sentido, el estudio se traza como objetivo general; valorar la importancia de la cultura ambiental para el desarrollo sostenible en el Gran Parque Metropolitano de la Habana. Las limitaciones detectadas se relacionan con acciones educativas centradas en intereses organizativos/económicos más que ecológicos, influencia socioeducativa dispersa e inconexa entre gestores, participación discreta de estudiantes y docentes universitarios como agentes educativos del Parque. La investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, sustentado en métodos de la investigación‑acción participativa. En el corte final se aplicó la Triangulación metodológica. Hallazgos encontrados: La estrategia educativa permitió transformaciones hacia el cuidado ambiental. El parque se consolidó como un escenario de aprendizaje y participación comunitaria. La implicación juvenil constituye un motor de cambio con alto potencial de sostenibilidad. El estudio responde a la necesidad de fortalecer la formación ciudadana, la conciencia ecológica en espacios naturales y urbanos, tomando como escenario el Gran Parque Metropolitano de La Habana y la cuenca del río Almendares, de alto valor ecológico, cultural y social. Como valor agregado reafirma el papel de la universidad cubana como mediadora entre ciencia y sociedad, promoviendo comunidades resilientes y sostenibles.

Palabras clave: dinámicas socioeducativas, cultura ambiental, conciencia ecológica.

Abstract 

Scientific and technological advances generate social and environmental consequences that must be managed critically; in this context, the study sets out the general objective of assessing the importance of environmental culture for sustainable development within the Great Metropolitan Park of Havana. The limitations Identified included: educational actions focused on organizational or economic interests rather than ecological ones; scattered and disjointed socio-educational influence among managers; and limited participation by university students and faculty as educational agents within the Park. The research employed a qualitative approach based on participatory action research methods, utilizing methodological triangulation in the final analysis. Key findings revealed that the educational strategy fostered a shift toward environmental stewardship. The park established itself as a setting for learning and community participation. Youth involvement emerged as a driver of change with significant potential for sustainability. The study addresses the need to strengthen civic education and ecological awareness in natural and urban spaces, focusing on the Great Metropolitan Park of Havana and the Almendares River basin—areas of high ecological, cultural, and social value. As an added value, it reaffirms the role of the Cuban university as a mediator between science and society, promoting resilient and sustainable communities.

Keywords: socio-educational dynamics, environmental culture, ecological awareness.

INTRODUCCIÓN

La actividad humana ha generado un progresivo deterioro ambiental que constituye una preocupación de alcance global. Los Estados, conscientes de esta realidad, han asumido compromisos para revertir sus efectos. En Cuba, la educación ambiental se ha consolidado como una dimensión esencial de la formación ciudadana, orientada al desarrollo de hábitos, actitudes y valores que favorecen una relación armónica entre la sociedad y la naturaleza. Este enfoque, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), promueve la orientación consciente de los procesos económicos, sociales y culturales hacia el desarrollo sostenible.

En el contexto nacional, la educación ambiental ha evolucionado como respuesta institucional a las urgencias ecológicas, adoptando metodologías alineadas con los ODS. Hoy se plantea incluir la Educación Ambiental para el Desarrollo Sostenible (EApDS) como eje transversal en todo el proceso educativo. Lam Vega (2014) destaca que la articulación entre ciencia, tecnología y medio ambiente constituye un eje esencial para la educación ambiental orientada a la sostenibilidad. Esta perspectiva se refleja en políticas nacionales como el Programa Nacional de Medio Ambiente y Desarrollo, la Estrategia Ambiental Nacional y el plan Tarea Vida. No obstante, dichas políticas requieren una dimensión más dinámica y territorializada, en la cual la universidad cubana desempeña un rol fundamental.

La Habana, como capital del país, concentra problemáticas ambientales agudas que han sido jerarquizadas en su estrategia ambiental territorial. A pesar de los esfuerzos sistemáticos de autoridades, científicos e instituciones, persisten retos significativos. El marco legal cubano respalda esta preocupación: la Constitución establece, en su artículo 16 inciso f, la promoción de la protección ambiental y el enfrentamiento al cambio climático, mientras que el artículo 75 reafirma el derecho de toda persona a disfrutar de un medio ambiente sano y equilibrado. En 2017, el gobierno aprobó el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida), que articula acciones intersectoriales de respuesta a los desafíos climáticos.

La educación ambiental, desde un enfoque transformador, permite a las nuevas generaciones desarrollar capacidades analíticas, participativas y creativas para incidir en su entorno. Como señala Gogo (s.f.), cuanto mayor sea la educación ambiental, más elevada será la cultura integral de las personas y mejorará su calidad de vida. Sin embargo, este desarrollo no debe lograrse a costa de la degradación del entorno físico y sociocultural que nutre la identidad de los individuos.

La conformación de comunidades resilientes exige atender de manera diferenciada los componentes culturales que definen a su población. La cultura, entendida en sentido amplio, abarca las formas de organización social, el aprovechamiento de los recursos y la interacción de los individuos con su medio ambiente.

El Proyecto Comunitario Institucional Constructores de Esperanzas, que sustenta esta investigación, se suma al esfuerzo nacional por desarrollar estrategias participativas orientadas a la formación de una conciencia ambiental sólida. Rivas (1994) plantea que para lograr una participación efectiva es necesario crear condiciones que permitan querer, saber y poder participar, premisas que los educadores pueden fomentar desde los espacios comunitarios y escolares. Rimari Arias (2021) subraya que esta promoción debe asumir una perspectiva sociocultural que involucre instituciones, organizaciones e individuos.

A pesar de las acciones ejecutadas en La Habana (saneamientos, reforestación, campañas antivectoriales y proyectos comunitarios), persisten problemáticas como la disposición inadecuada de desechos sólidos, la contaminación de áreas forestales y hábitos sociales dañinos. Estas situaciones se observan particularmente en el Gran Parque Metropolitano de La Habana y en espacios públicos adyacentes al río Almendares, principal fuente fluvial de la ciudad. Este sistema de alto valor ecológico, paisajístico y social recibe diariamente miles de visitantes cuyas prácticas inadecuadas generan deterioro ambiental y tensiones en la convivencia social.

La cultura ambiental, como categoría que vincula educación, sociedad y naturaleza, ha cobrado creciente importancia en los estudios sobre sostenibilidad urbana. Diversos autores coinciden en que se manifiesta en tres dimensiones fundamentales: conceptual, institucional y pedagógica (Muñoz Ibañez, 2025). Desde la dimensión conceptual, representa un conjunto de saberes, valores y actitudes que permiten comprender la interdependencia entre los seres humanos y su entorno natural, configurando marcos referenciales para la toma de decisiones sostenibles.

En el plano institucional, su promoción exige coherencia política y coordinación intersectorial para implementar acciones sostenibles con impacto local (Plata Rangel et al., 2022). Desde la dimensión pedagógica, la escuela y la universidad desempeñan un papel esencial en el desarrollo de capacidades y competencias ambientales, propiciando el pensamiento crítico, la conciencia ecológica y la apropiación de valores conservacionistas (Macmahipero, J., 2021). La extensión universitaria se concibe como un proceso sustantivo que articula ciencia y cultura con participación social, generando espacios formativos alternativos que favorecen la construcción de comunidades resilientes.

Tabla 1. Dimensiones de la cultura ambiental.

Dimensión

Definición

Elementos clave

Conclusión parcial

Conceptual

Conjunto de saberes, valores y actitudes que permiten comprender la interdependencia entre humanos y entorno natural.

Información ambiental integrada; conciencia ecológica; referencia para decisiones sostenibles.

Aporta marcos de referencia para la toma de decisiones.

Institucional

Acciones sostenibles asumidas por instituciones educativas, gubernamentales y laborales.

Coherencia política; coordinación intersectorial; impacto local y territorial.

Requiere mayor articulación entre actores.

Pedagógica

Prácticas educativas que desarrollan pensamiento crítico, conciencia ecológica y valores conservacionistas.

Escuela y universidad como ejes formativos; extensión universitaria como proceso sustantivo.

Convierte la educación ambiental en eje transversal de la formación ciudadana.

Fuente elaborado por el autor

Autores como Arias Hernández (2019) y Fernández-Larrea (2022) destacan el valor de la universidad como promotora de cultura en estrecha relación con su entorno, subrayando su papel activo en la transformación social mediante la docencia, investigación y extensión. La articulación entre proyectos socioculturales, como los desarrollados en Centro Habana (Morejón, R., Sotolongo, M., & Norton, A., 2021), y en el Parque Almendares evidencia la necesidad de generar sinergias entre actores educativos, comunitarios y gubernamentales que aún no se sistematizan de forma eficiente.

En el caso del Gran Parque Metropolitano de La Habana, las problemáticas ambientales no pueden entenderse de manera aislada. Parga Lozano (2022) señala que la educación ambiental se enriquece al incorporar el enfoque Ciencia‑Tecnología‑Sociedad (CTS), vinculando la alfabetización científica con la formación ciudadana responsable. La investigación científica aporta datos sobre la calidad del agua y el estado de la forestación, pero estos resultados solo adquieren sentido cuando se aplican en la gestión cotidiana del parque. La tecnología disponible para el manejo de residuos muestra carencias que exigen innovación sostenible.

Los hábitos ciudadanos y la participación comunitaria determinan la efectividad de cualquier acción: sin una cultura ambiental sólida, los avances científicos y tecnológicos pierden impacto. Por ello, la universidad cubana tiene la responsabilidad de articular ciencia y tecnología con procesos educativos y comunitarios, formando profesionales capaces de promover prácticas sostenibles. Aplicado al contexto del río Almendares, este enfoque convierte al parque en un laboratorio vivo donde se integran docencia, investigación y extensión en función de la sostenibilidad urbana.

Se constata que la cultura ambiental, en sus dimensiones conceptual, institucional y pedagógica, constituye un eje articulador de la sostenibilidad urbana, aunque persisten incoherencias en su aplicación práctica. La extensión universitaria se reafirma como proceso sustantivo que vincula ciencia, cultura y compromiso social, pero requiere mayor sistematización y coordinación intersectorial para potenciar su impacto comunitario, lo que exige soluciones interdisciplinarias y participativas. Lo anterior genera el siguiente objetivo: analizar las limitaciones y potencialidades socioeducativas del Gran Parque Metropolitano de La Habana, con el propósito de fomentar una cultura ambiental urbana que articule docencia, investigación y extensión universitaria en función de la sostenibilidad y la participación comunitaria.

DESARROLLO

Muestra y metodología

La investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, sustentado en la investigación‑acción participativa y guiada por una perspectiva sociológica que prioriza la relación entre educación y participación ciudadana. Se aplicaron técnicas de observación directa en el Gran Parque Metropolitano de La Habana y en la cuenca del río Almendares, entrevistas en profundidad a directivos, especialistas y trabajadores, talleres con estudiantes universitarios de Geografía y Biología, así como revisión documental de estudios nacionales e internacionales. La triangulación metodológica garantizó la validez y pertinencia de los resultados.

El diagnóstico inicial reveló limitaciones como la escasa sistematización de resultados científicos, la baja implicación de directivos y trabajadores y la participación discreta de estudiantes y docentes. No obstante, las condiciones naturales y sociales del parque ofrecen un potencial significativo para iniciar procesos de transformación orientados a la sostenibilidad.

Ante estos resultados se construye la estrategia derivada en acciones socioeducativas. Las acciones y actividades propuestas constituyen un marco integrador que articula iniciativas educativas, comunicativas y recreativas en favor de la niñez, adolescencias y juventudes.

La estrategia educativa se organizó en tres fases:

1.     Planificación participativa, con integración de escuelas, instituciones culturales, organizaciones ambientales y vecinos en el diseño del plan de acción.

2.     Implementación, caracterizada por actividades vivenciales en el Parque Almendares como talleres, jornadas de reforestación, campañas de limpieza y actividades culturales que integran arte y conciencia ambiental.

3.     Evaluación continua, mediante instrumentos cualitativos (entrevistas, grupos focales, observación participante) y cuantitativos (encuestas, registros de asistencia). Los indicadores incluyeron implicación de estudiantes y docentes, articulación institucional, percepción comunitaria y número de actividades realizadas.

La evaluación no se limitó a constatar logros, sino que identificó aprendizajes, dificultades y oportunidades de mejora. Este proceso retroalimentado garantiza la sostenibilidad de la estrategia y reafirma el papel de la educación ambiental participativa como necesidad impostergable para el alcance de una cultura ambiental en el enfrentamiento de los desafíos de la crisis ecológica global y urbana.

En este contexto, el Parque Almendares se erige como escenario privilegiado para la educación ambiental participativa, integrando comunidad, instituciones y actores sociales en un proceso formativo orientado al desarrollo sostenible, se convierte además en un espacio para desarrollar prácticas de campo y actividades extensionista

Diagnóstico Inicial

El diagnóstico inicial constituye la base sobre la cual se construye la estrategia participativa, pues garantiza que las acciones posteriores respondan a necesidades reales y cuenten con la motivación inicial de la comunidad.

Una vez identificadas las problemáticas y sensibilizados los actores, se procede a la planificación participativa de las acciones socioeducativas. En esta fase se integran escuelas, instituciones culturales, organizaciones ambientales y vecinos en el diseño del plan de acción. La planificación se realiza de manera democrática, asegurando que cada sector aporte sus ideas y experiencias. Se definen los objetivos específicos, se establecen los componentes de la estrategia (formativo, investigativo, recreativo–cultural y comunitario), y se organiza un cronograma de actividades con responsabilidades compartidas. Esta fase refleja la esencia participativa de la estrategia, al convertir a la comunidad en protagonista del proceso educativo ambiental

Planificación – implementación

En las actividades planificadas en los escenarios definidos, el Parque Almendares se convierte en un aula viva donde se desarrollan talleres de educación ambiental, jornadas de reforestación, campañas de limpieza, juegos ecológicos y actividades culturales que integran el arte con la conciencia ambiental. La implementación se caracteriza por su carácter activo y vivencial: los participantes aprenden haciendo, experimentando y reflexionando sobre su relación con el entorno. Además, se promueve la interdisciplinariedad al integrar saberes científicos, pedagógicos y culturales, lo que fortalece la formación integral de los ciudadanos. Esta fase es el núcleo de la estrategia, pues materializa los fundamentos filosóficos, sociológicos, psicológicos, pedagógicos y comunicacionales en acciones concretas.

En la valoración de los resultados alcanzados y en la retroalimentación del proceso. Se aplican encuestas, entrevistas y observaciones para medir el impacto de las acciones en la conciencia ambiental de los participantes y en la mejora del entorno del parque. La evaluación no se limita a constatar logros, sino que busca identificar aprendizajes, dificultades y oportunidades de mejora. A partir de esta retroalimentación, se ajustan las acciones futuras y se garantiza la sostenibilidad de la estrategia en el tiempo. De este modo, la evaluación se convierte en un proceso continuo que fortalece la pertinencia y la eficacia de la educación ambiental participativa.

La educación ambiental constituye hoy una necesidad impostergable para enfrentar los desafíos que impone la crisis ecológica global y, en particular, los problemas ambientales que afectan los espacios urbanos.

Resultados

La evaluación participativa debe combinar instrumentos cualitativos (entrevistas, grupos focales, observación participante) y cuantitativos (encuestas, registros de asistencia, conteo de materiales producidos). Lo importante es que los actores sociales participen en la definición y validación de los indicadores, asegurando legitimidad y coherencia con la estrategia.

La evaluación se concibe como un proceso participativo y continuo:

Indicadores cualitativos:

Nivel de implicación de estudiantes y docentes

Grado de articulación institucional

Percepción comunitaria sobre el valor ecológico del parque

Indicadores cuantitativos:

Número de actividades realizadas

Cantidad de participantes en talleres y jornadas

Porcentaje de visitantes que reconocen mejoras en limpieza y señalización.

Métodos de evaluación:

Encuestas y entrevistas.

Observación participante.

Grupos focales de retroalimentación.

      Sistematización de experiencias en informes y publicaciones.

A continuación, se incorpora el cuadro operativo de la estrategia como un dispositivo metodológico que sintetiza y organiza de manera sistemática los elementos constitutivos de la estructura estratégica. Su finalidad es garantizar la coherencia entre los problemas identificados, las acciones, los responsables los recursos y resultados esperados con sus respectivos indicadores, permitiendo una visión integral que facilite tanto la evaluación como la retroalimentación del proceso. Al presentar todos los aspectos en un esquema único y articulado, se asegura la consistencia interna de la estrategia y se refuerza su carácter científico, al tiempo que se posibilita la identificación

Cuadro operativo 1 de la estrategia

Problema identificado

Acción socioeducativa

Responsable

Escenario de ejecución

ResultadoS esperados

Indicador de evaluación

Baja implicación de estudiantes y docentes universitarios

Talleres de formación ambiental y rutas guiadas educativas

Universidades, gestores del parque

Áreas patrimoniales y forestales del GPMH

Mayor participación académica en actividades del parque

% de estudiantes/docente que participan en las acciones

Escasa articulación institucional

Creación de comité socioeducativo y mesas de trabajo

Gestores del parque, instituciones locales, ONGs

Salones comunitarios y espacios del parque

Coordinación interinstitucional en proyectos ambientales

Número de instituciones vinculadas y acuerdos firmados

Desconocimiento del valor ecológico del parque

Campañas de comunicación y señalización ecológica

Comunidad, gestores, estudiantes

Rutas de uso frecuente y entradas principales

Incremento en la percepción positiva del valor ecológico

% de visitantes que reconocen el valor ecológico en encuestas

Percepción negativa sobre limpieza y cuidado

Jornadas de saneamiento y reforestación con participación comunitaria

Vecinos, estudiantes, ONGs

Áreas deterioradas del parque

Mejora en la limpieza y conservación del entorno

Evaluación visual y encuestas de satisfacción

Limitado impacto de acciones educativas

Sistematización y publicación de experiencias

Comité socioeducativo universidades

Aula ecológica: Talleres bitácoras y medios digitales

Producción de conocimiento científico-social y divulgativo

Número de informes, artículos y materiales producidos

       

           Fuente: elaborado por el autor con el empleo de los referentes y resultados de la investigación

Se evidenciaron transformaciones relevantes:

·       Jóvenes que inicialmente mostraban conductas inadecuadas se convirtieron en guardianes del parque.

·       Mejora en la percepción de limpieza y cuidado del entorno.

·       Incremento en la participación comunitaria y académica.

·       Mayor articulación entre actores institucionales y sociales.

Tabla 2 comparativa antes/después:

Aspecto

Diagnóstico inicial

Resultados posteriores

Implicación institucional

Baja, dispersa

Mayor coordinación

Conocimiento ecológico

70% desconocía

Incremento en socialización

Percepción de limpieza

55% negativa

Mejora en cuidado

Participación juvenil

Conductas inadecuadas

Jóvenes guardianes

Estrategia pedagógica

Escasa

Integradora y participativa

Fuente Elaborada por el autor

Discusión

Los resultados confirman que la estrategia logró superar las limitaciones iniciales, generando un cambio cultural y educativo en la comunidad. La participación juvenil emergió como un factor clave de transformación, mientras que la articulación institucional aún requiere fortalecimiento para garantizar sostenibilidad.

Reflexiones analíticas de los resultados

·       La estrategia educativa permitió transformar actitudes y prácticas hacia el cuidado ambiental.

·       El parque se consolidó como un escenario de aprendizaje y participación comunitaria.

·       La implicación juvenil constituye un motor de cambio con alto potencial de sostenibilidad.

·       La triangulación metodológica garantizó la validez y consistencia de los resultados.

CONCLUSIONES

La cultura ambiental urbana se reafirma como categoría integradora y transformadora, capaz de articular saberes, valores y prácticas pedagógicas con la gestión institucional y comunitaria. Se constituye así en una línea de investigación pertinente para el perfeccionamiento del sistema educativo cubano y la sostenibilidad de sus espacios naturales y urbanos.

La investigación evidencia la necesidad de acciones socioeducativas sistemáticas y coherentes, capaces de superar la dispersión actual y de fortalecer la cultura ambiental urbana. De este modo, se contribuye a la construcción de un modelo de sostenibilidad que preserve los valores sociales, culturales y naturales, y que promueva la participación activa de la comunidad en la gestión de su entorno.

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DECLARACIÓN DE CONFLICTOS ÉTICOS Y CONTRIBUCIÓN DE LOS AUTORES

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[1] Licenciado en Educación. Máster en Ciencias de la educación